
Tras la primera nevada del año, el Centro de Administración de Parques de Beijing puso en marcha, de forma innovadora, una práctica ecológica bajo el lema “la nieve vuelve al bosque”. En parques como el Palacio de Verano y el Jardín Botánico Nacional, se aplicaron medidas científicas para que la nieve no solo embellezca el paisaje, sino que también regrese al suelo y contribuya a nutrir la vegetación.
En los alcorques de los patios del Palacio de Verano, la altura de los montículos de nieve se controla estrictamente por debajo de 0,5 m. En el caso de especies de corteza fina y menor resistencia al frío, se evita cuidadosamente el contacto con el cuello y las raíces, y también se procura no mantener la nieve acumulada durante demasiado tiempo, para prevenir daños por heladas. Además, desde el inicio del invierno el parque ya había aplicado medidas de protección —como aporcar tierra y envolver con cuerda de paja— a arbustos florales como el manzano ornamental y las peonías. Esta acumulación concentrada de nieve limpia añade ahora una “capa aislante” natural adicional para las plantas.
En las zonas pavimentadas del Palacio de Verano, los pozos de recuperación de árboles antiguos y de arbustos florales se utilizan como áreas específicas para almacenar nieve. Al derretirse, el agua de deshielo puede humedecer con precisión el sistema radicular y aumentar la humedad del suelo.
Estudios indican que el agua de nieve contiene una proporción de agua pesada muy inferior a la del agua corriente, lo que puede favorecer el metabolismo vegetal y mejorar la resistencia de las plantas a condiciones adversas. Además, durante el deshielo la absorción de calor contribuye a eliminar plagas que invernan en el suelo, y los iones nitrato presentes actúan como un fertilizante nitrogenado natural.
En el Jardín Botánico Nacional, en áreas como el césped alrededor del invernadero y la zona de tulipanes situada al oeste del pabellón de divulgación científica, se opta principalmente por extender la nieve para aumentar su espesor y proteger las raíces del frío. En cambio, en la zona de acceso y en las áreas arboladas se recurre sobre todo a la acumulación alrededor de los árboles: así se evita obstaculizar el paso de visitantes y se permite que la nieve se derrita lentamente junto a las raíces, mejorando la humedad del suelo.
En el Parque de las Colinas Fragantes, el personal traslada la nieve acumulada en caminos, plazas y otras superficies pavimentadas para depositarla bajo los arbustos florales y en las zonas verdes a ambos lados de las vías. La nieve natural en las áreas de montaña y bosque se conserva, de modo que el agua de deshielo se infiltre lenta y uniformemente en el suelo, aumente su humedad y reserve suficiente agua para el crecimiento primaveral.
Según se informa, en esta nevada 13 parques municipales y el Museo de Jardines y la Arquitectura de Paisaje de China aprovecharon de forma efectiva 70.200 m³ de nieve. Se utilizó para acumular nieve en 2.837 alcorques; para una acumulación temporal en 3.093 arbustos florales (como peonías); para esparcir nieve y conservar la humedad en 506.100 m² de césped, bambú y zonas verdes; y para almacenar nieve en 247 pozos de recuperación de árboles antiguos.
Fuente: Diario de Beijing