En 2009, el francés Luo Fanbin llegó a Beijing para vivir. Correr se convirtió en su forma favorita de explorar la ciudad.
Al desplazarse entre los antiguos callejones y los edificios modernos, fue testigo de primera mano del encanto único de Beijing, donde lo antiguo y lo contemporáneo se fusionan, así como de la vitalidad de su renovación urbana. Pasó por momentos bajos debido a lesiones deportivas, pero también logró su mejor marca personal en la primera carrera tras regresar a la pista. Beijing le hizo comprender el verdadero significado de correr para sí mismo.
En el futuro, seguirá corriendo sin cesar en esta ciudad acogedora y llena de vitalidad.